Relatos: Flotando

Osiris maldice a quien lee y no comenta òÓ!

Mírate, flotando con la cara sumergida en el agua de la piscina. Tenías ganas de acabar, pero no era cosa de tomarselo tan en serio ¿no? Al menos podrías haberte dado otra oportunidad, hombre.

Menuda fiesta, ¿eh?... no sé para que te pregunto, estás muerto, tu cuerpo parece ahora de goma, como cuando empezaste en este mundillo, ¿te acuerdas? te dabas un golpe, dos, diez, pero nada parecía afectarte, al menos hasta la mañana siguiente. Eso sí que era doloroso. Apoyar la pierna y notar que estaba rota, hinchada, lanzando dardos afilados a tu cráneo embotado, o notar el coco lleno de chichones sin saber qué cuesta habías bajado haciendo el pino.

Pero se te olvidaba pronto, vaya que sí, y es que el siguiente Viernes ibas a quemar la ciudad...

Mas ahora que me fijo, te advierto que así, con esa brecha en la cabeza enrojeciendo el líquido, con esa expresión de niño indefenso, la cosa no tiene tanto encanto, y apostaría a que muchas noches acababan con esa cara grabada a fuego, fluyendo de tus ojos rojos...

Aunque yo tampoco me daba cuenta, animado por tus inventos, por tus ocurrencias, por esas ganas locas de cambiar nuestro mundo. Entiendeme, la noche contigo era la eternidad, me llevabas hasta el límite, ¿de dónde sacabas todo eso? Parecía una novela negra, editada en ese papel amarillento y áspero, pero tan adictiva...

Y sin embargo, ahora, inerte, con ese movimiento ondulante, eres aún más aburrido que esas noches en que me dejabas sólo, apoyado en las columnas de altavoces de cualquier pub, deseando que te dejaran ya libre, que cumplieses tu condena para poder volver junto a mí.

Es extraño, yo diría que ahora estás tranquilo, y si no fuera porque nadie puede respirar con la nariz sumergida en el agua, hasta diría que duermes en paz tras dos noches de trabajo y vela. Tal vez sea así, lo comprendo, ya te dije que tu misión no iba a llegar a buen puerto, que estabas condenado a chocar una y otra vez contra el mismo muro, ese que separa el cielo del infierno, la locura de la cordura... la vida de la muerte.

Estoy cansado de estar aquí, con las piernas dobladas para mirarte. Hace fresco y ya no siento esa complicidad que me atría en esta escena. Para que me entiendas, me aburro. Me voy a dormir. Estás en buenas manos, pronto vendrán a recogerte. Te prometo que te llevaré flores todos los meses.

Descansa, te lo mereces.


Imagen original "Broken from the inside" obra de invisiblecrow.
Relato original "Flotanto" obra de danicafe.